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domingo, 15 de febrero de 2015

Besos amanecidos

La mañana es más que café oscuro y amargo,
                                      mi desayuno preferido son los
besos amanecidos.

Un roce de labios, tu respiración
                                        y la mía al unísono,
eterno instante.

Pasiones alocadas que duran, horas, días,
                 toda una vida.

Con lo mejor que tienes me he quedado.

El whisky ya lo tomamos,
                                                                 los versos son
infinitos.

martes, 16 de diciembre de 2014

La llave maestra (SILVINA OCAMPO)

La luz de su cuarto me habla de él cuando no está,
me acompaña cuando tengo miedo,
y siempre tengo miedo porque soy valiente;
oye su paso sobre los mosaicos de la entrada
va a su encuentro cuando abre la puerta lentamente
cuando lo espero, y siempre lo espero;
lo mismo es para la luz eléctrica que para la luz del sol,
lo mismo para el sol que la luna o la estrella.
Un tapiz forma la luz complicada
es la vida y siempre la vida.
Si me quedara ciega la vería con mis patas
o tal vez con mi frente cuando llega.
El tapiz no lo forma la luz sino su llegada, el sonido
que cambia de oscuro en claro.
El tablero de la luz tiene varias llaves
pero una gobierna el resto:
se llama la llave maestra.
Del mismo modo el tablero de mi luz
tiene una sola llave que gobierna las otras
la llave que está en sus manos.
Apagaría todas las luces si quisiera
pero yo cierro los ojos para no ver
la oscuridad que podría ser luz
para no herirlo.

* Silvina Ocampo (Buenos Aires, 28/09/1903 – 14/12/1993)
   Poeta y escritora argentina.

domingo, 14 de diciembre de 2014

X


Te veo llover,

escucho tus alardes

golpeando el techo

escucho tus alardes.



Te veo llover

bajo más lluvia.



Te veo llover,

tormentas en tus ojos

esconden tus lagrimas

tormentas en tus ojos.



Te veo llover

y escribo lluvia.

domingo, 30 de noviembre de 2014

VII


Todas tus guerras perdidas te dejaron lunares en la espalda
los recorro uno a uno, incesante,
hasta hacerlas completamente mías.

Quedaste limpio como un pájaro recién bañado 
y con el pico refregándome en la panza,
pero no daré la vuelta a verte.

Los mejores errores son aquellos
de los que no te queres arrepentir ni arrepentido;
y un poema que no te gusta no lo asesinas,
se lo edita hasta que mejora.

Me emborracho y vomito poesía,
es la manera más decente que he encontrado para escapar de tus besos,
y sobre besos hay mucho escrito.

Amar, esa desbordada sensación de saciedad
y de terror análogas.
Nos engañan en la cara, y no nos cuestionamos.

El amor no existe, dijiste, 
"es un estado que no todos alcanzamos".
Y desde ese momento no exististe para mí.
Porque cuando hay amor, no existe razón.

Tus ojos son las dos últimas puñaladas que necesito para acabar conmigo.
Y si no me salvo de tu vida,
que la poesía me salve de la muerte.

jueves, 23 de octubre de 2014

Inocencia


Los muñecos miran cansados de respirar mi ausencia
un río de insaciedad esperanzada en mi alma sin final.

¿tanto perdimos que ya no soñamos con ganar?

una medalla con el N°4 cuelga del respaldo de mi cama 
unos cuantos carnets me refriegan en la cara quién fui y quién soy
el cargador del celular sigue enchufado
                                                (no aprendí a desconectarlo cuando no lo uso)
y se me ha convertido en una mala costumbre
desde que no volví a mi casa
                                 a mi cama
los calzados siguen con su orden habitual
amontonados
y mi ropa entra como puede en mi pequeño placard

extraño los grandes espejos del cuarto
la cortina azul que no dejaba pasar la luz del sol
y el roce de tu piel en la madrugada
pero sobrevivo

a veces
                                                        mi gata acompaña mis noches de insomnio
y otras aprieto fuerte los ojos para no llorarte
porque no te has muerto
solo dejamos de mirarnos.

* De Así de loca, Ediotorial Pensamientos. Tucumán, 2016.