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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Locura


La luna me mira con sus ojos monteses 
y me intercepta;
noche abismal que me sumerge en tu recuerdo.

El olvido cada vez más lejano, 
indiscreto, 
juega con mi memoria y se vuelve místico 
(e ineludible).

Tiemblan mis labios de deseo,
y este cuerpo 
que aún guarda tu perfume 
que invade mi nido.

Las vigas de ésta cárcel no quieren abrirse, 
estás condenado a morir 
entre las rejas de mi corazón.

Sabor intrin-seco a misterio 
y el calor que solo tu cuerpo junto al mío 
puede azuzar, 
¡cómo dejarte ir! ¡así!

Estamos hastiados de luchar contra un huracán 
que nos vuelve siempre al principio, 
sin salidas y sin final.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Canción de la torre más alta (ARTHUR RIMBAUD)

Juventud con pereza
a todo sometida,
por delicadeza
perdí hasta mi vida.
¡Que venga el tiempo donde
los corazones se corresponden!

Me dije: ¡ya deja!,
que no puedan mirarte:
y sin la promesa
de dichas gigantes.
¡Que no puedan pararte,
del retiro apartarte!

Esperé tanto tiempo,
que ahora sólo olvido;
temores, sufrimientos
al cielo se han ido.
La sed malsana llena
y oscurece mis venas.

Así la pradera
al olvido entregada,
crecida y florida
de incienso y cizaña,
en la melodía hosca
de cien sucias moscas.

¡Ah! Las mil viudeces
del alma sufridora,
que no tiene más preces
que a Nuestra Señora!
¿Quién reza en su agonía
a la virgen María?

Juventud con pereza
a todo sometida,
por delicadeza
perdí hasta mi vida.
¡Que venga el tiempo donde
los corazones se corresponden!


*Arthur Rimbaud ( Charleville, Francia 20/10/1854 – Marsella, España 10/11/1891)
  Poeta francés.

martes, 4 de noviembre de 2014

Ágape III


Y en medio de la penumbra,
entra un rayo de luz
que busca amparo en la oscuridad,

Atemorizada repito tu nombre,
 no quiero despertar.

Tu voz me envuelve, me exprime y me expira.

El pecado se hace sangre
y mi boca no respira,

Me ahogo en tu elixir.

sábado, 25 de octubre de 2014

Fiero Amor (ALFONSINA STORNI)

Oh, fiero amor, llegaste como la mariposa.
Cuando comienza Octubre se aproxima a la rosa;
era silencio todo, era silencio abierto
a sombras misteriosas como el ojo de un muerto.

Yo era la misma sombra, yo era menos, yo era
una cosa durmiente que ni sueña ni espera,
cuando el vuelo de aquella mariposa celeste
me hizo gorjear de pronto como un pájaro agreste.

Oh, cien soles se alzaron por el lado de oriente,
oh, cien ríos corrieron por la misma pendiente,
oh, cien lunas de plata brillaron en el cielo
y cien altas montañas emprendieron el vuelo.

Abrí los brazos: tuve la divina locura
de tocar con mis dedos las cosas de la altura.
Abrí los ojos: tuve la divina tristeza
de beber con los ojos la celeste belleza.

Lloré, lloré sin tregua; grité: Corazón mío,
detente en el camino que lleva al desvarío;
pero el corazón mío fue una gota de cera...
Dios, ¿qué pudo esa gota contra la primavera?...

Fiero amor: en tus manos yo he soltado mi vida;
acógela: Paloma que se posa rendida
en las garras sangrientas, ya no bate las alas:
muere de lo que vive; vive de lo que exhalas.

Bien sé que no hay cien soles que nazcan en oriente,
bien sé que no hay cien ríos por la misma pendiente,
bien sé que no hay cien lunas que brillen en el cielo,
bien sé que no hay montañas que se alarguen al vuelo.

Bien sé que las palomas ciegan sus ojos, dejan
en el nido las plumas, las auroras se alejan,
caen las hojas, viene el otoño, la muerte,
y se agrisan los días, y se agrisa la suerte.

Pero soy una esclava del dolor y lo adoro
como adora el avaro el sonido del oro:
oh, terrible tormenta de relámpago y rayo,
en tu fuego revivo, en tu fuego desmayo.

Fiero amor: soy pequeña como un copo de nieve,
fiero amor: soy pequeña como un pájaro breve,
triste como el gemido de un niño moribundo,
fiero amor, no hallarías mejor presa en el mundo.

Ninguna moriría más ligero en tus garras,
ninguna moriría más pronto en tus amarras.
Alumbra, sol naciente... Naturaleza, crece:
sobre la vida oscura la muerte resplandece.

*Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza 29/5/1892 – Mar del Plata, Argentina 25/10/1938)
Poeta y escritora Argentina.

jueves, 23 de octubre de 2014

Inocencia


Los muñecos miran cansados de respirar mi ausencia
un río de insaciedad esperanzada en mi alma sin final.

¿tanto perdimos que ya no soñamos con ganar?

una medalla con el N°4 cuelga del respaldo de mi cama 
unos cuantos carnets me refriegan en la cara quién fui y quién soy
el cargador del celular sigue enchufado
                                                (no aprendí a desconectarlo cuando no lo uso)
y se me ha convertido en una mala costumbre
desde que no volví a mi casa
                                 a mi cama
los calzados siguen con su orden habitual
amontonados
y mi ropa entra como puede en mi pequeño placard

extraño los grandes espejos del cuarto
la cortina azul que no dejaba pasar la luz del sol
y el roce de tu piel en la madrugada
pero sobrevivo

a veces
                                                        mi gata acompaña mis noches de insomnio
y otras aprieto fuerte los ojos para no llorarte
porque no te has muerto
solo dejamos de mirarnos.

* De Así de loca, Ediotorial Pensamientos. Tucumán, 2016.

sábado, 18 de octubre de 2014

Malaventuranza


Tú, 
el más cruel y frágil traidor
antecesor de un sueño.

¿Cuántas mariposas mató tu soledad?
¿Cuánta inocencia cabe entre tus labios?

Añorada y valiente juventud
fantasmas del pasado asechan.

Desierto tardío, llegaste.

¿Qué hay después de la muerte?
Sino la eterna nada que vaga incesante,
hastiada de recuerdos.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Exilio (ALEJANDRA PIZARNIK)

Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.